El territorio somedano está integrado en la región que los geólogos conocen como Pliegues y Mantos, precisamente en el límite suroriental de la conocida “rodilla asturca”. Pertenece geológicamente a una unidad territorial mucho mayor que ocupa prácticamente todo el occidente peninsular ibérico, denominada Macizo Ibérico. Se presentan en la región dos unidades geológicas: la zona Leonesa y la zona Cantábrica, en esta zona cantábrica encontramos la unidad tectónica de Somiedo o manto de Somiedo, manto de corrimiento que abarca un gran número de concejos, lindando a esta hay mantos: Tameza, Proaza y Quirós. Debido a los movimientos tectónicos cada una de las unidades fue transportada sobre la situada al lo que significa que los materiales de una unidad se encuentran sobre los materiales de otra unidad, sobre materiales carboníferos. A continuación, diferentes pliegues y fallas deformarían este conjunto geológico, dando lugar a la orografía de la zona. Su orografía es tan tortuosa que, tras Picos de Europa y el macizo de las Ubiñas, se trata del sector que reúne el conjunto de cumbres más altas de la montaña astur. Su techo está en El Cornón (2.194 m), pero otras varias y famosas cimas le siguen de cerca, como Peña Orniz (2.190 m), Picos Albos (2.109 m) y El Mocosu (1.989 m).
La configuración paisajística del territorio somedano es resultado de la acción combinada de múltiples procesos geológicos. Pero sin duda, el responsable principal del modelado que caracteriza las zonas bajas del territorio es la erosión fluvial, originada por la acción de los ríos torrenciales que descienden desde la divisoria cantábrica. El paisaje así resultante es la sucesión típica de valles estrechos y profundamente encajados entre vertientes pronunciadasy una representación importante de depósitos asociados.Estos valles son modificados por el modelado fluvial formando un perfil transversal en V.
lkl En algunos tramos de los valles también han intervenido procesos complementarios relacionados con la erosión kárstica, procesos de disolución de rocas endebles (singularmente caliza de montaña) que, a la postre, han propiciado la formación de ásperas gargantas al paso de los cursos fluviales. Los fondos de los valles están constituidos mayoritariamente por pizarras, que al erosionarse dan lugar a materiales sueltos y de tamaño pequeño, por lo que la mayoría de las morrenas fueron poco desarrolladas y frágiles. Son de destacar en estos valles los desfiladeros, producidos por los arroyos de montaña que alimentan los ríos. También se puede observar con gran detalle los torrentes de montañas con sus tramos claramente identificados: cono de recepción, canal de desagüe y el cono de deyección en su base.
Los procesos kársticos han intervenido incluso en las zonas más elevadas de la comarca, formando lagunas tan aparente como las integradas en el conjunto lacustre de Saliencia. No obstante, la causante principal del modelado paisajístico en las zonas elevadas del territorio es la erosión glaciar: la intensa acción erosiva de los ríos de hielo ha modelado las cabeceras de los valles del Lago y Saliencia, formando morrenas en las laderas, así como lagos y lagunas en las depresiones de terreno escondidas entre pizarras, areniscas y calizas carboníferas. El célebre lago del Valle, situado en la cabecera del río del mismo nombre, constituye sin duda la muestra más representativa de estas lagunas de origen glaciar en tierras somedanas.
La actividad periglaciar se manifiesta con la formación de aristas y montañas piramidales aisladas (horns) cuyas faldas fueron origen de glaciares. La menor erosión de las calizas carboníferas por ser más resistentes, que se elevan sobre los materiales más blandos, provoca escalones de gran desnivel. En esta entorno también podemos observar fenómenos del modelado kárstico típico de las rocas calizas. Aparecen formas superficiales como el lapiaz y formas internas que se reflejan en la superficie como son las dolinas y los manantiales.
Pertenece geológicamente a una unidad territorial mucho mayor que ocupa prácticamente todo el occidente peninsular ibérico, denominada Macizo Ibérico. Se presentan en la región dos unidades geológicas: la zona Leonesa y la zona Cantábrica, en esta zona cantábrica encontramos la unidad tectónica de Somiedo o manto de Somiedo, manto de corrimiento que abarca un gran número de concejos, lindando a esta hay mantos: Tameza, Proaza y Quirós. Debido a los movimientos tectónicos cada una de las unidades fue transportada sobre la situada al lo que significa que los materiales de una unidad se encuentran sobre los materiales de otra unidad, sobre materiales carboníferos. A continuación, diferentes pliegues y fallas deformarían este conjunto geológico, dando lugar a la orografía de la zona.
Su orografía es tan tortuosa que, tras Picos de Europa y el macizo de las Ubiñas, se trata del sector que reúne el conjunto de cumbres más altas de la montaña astur. Su techo está en El Cornón (2.194 m), pero otras varias y famosas cimas le siguen de cerca, como Peña Orniz (2.190 m), Picos Albos (2.109 m) y El Mocosu (1.989 m).
La configuración paisajística del territorio somedano es resultado de la acción combinada de múltiples procesos geológicos. Pero sin duda, el responsable principal del modelado que caracteriza las zonas bajas del territorio es la erosión fluvial, originada por la acción de los ríos torrenciales que descienden desde la divisoria cantábrica. El paisaje así resultante es la sucesión típica de valles estrechos y profundamente encajados entre vertientes pronunciadasy una representación importante de depósitos asociados.Estos valles son modificados por el modelado fluvial formando un perfil transversal en V.
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En algunos tramos de los valles también han intervenido procesos complementarios relacionados con la erosión kárstica, procesos de disolución de rocas endebles (singularmente caliza de montaña) que, a la postre, han propiciado la formación de ásperas gargantas al paso de los cursos fluviales.
Los fondos de los valles están constituidos mayoritariamente por pizarras, que al erosionarse dan lugar a materiales sueltos y de tamaño pequeño, por lo que la mayoría de las morrenas fueron poco desarrolladas y frágiles. Son de destacar en estos valles los desfiladeros, producidos por los arroyos de montaña que alimentan los ríos.
También se puede observar con gran detalle los torrentes de montañas con sus tramos claramente identificados: cono de recepción, canal de desagüe y el cono de deyección en su base.
Los procesos kársticos han intervenido incluso en las zonas más elevadas de la comarca, formando lagunas tan aparente como las integradas en el conjunto lacustre de Saliencia.
No obstante, la causante principal del modelado paisajístico en las zonas elevadas del territorio es la erosión glaciar: la intensa acción erosiva de los ríos de hielo ha modelado las cabeceras de los valles del Lago y Saliencia, formando morrenas en las laderas, así como lagos y lagunas en las depresiones de terreno escondidas entre pizarras, areniscas y calizas carboníferas. El célebre lago del Valle, situado en la cabecera del río del mismo nombre, constituye sin duda la muestra más representativa de estas lagunas de origen glaciar en tierras somedanas.
La actividad periglaciar se manifiesta con la formación de aristas y montañas piramidales aisladas (horns) cuyas faldas fueron origen de glaciares. La menor erosión de las calizas carboníferas por ser más resistentes, que se elevan sobre los materiales más blandos, provoca escalones de gran desnivel.
En esta entorno también podemos observar fenómenos del modelado kárstico típico de las rocas calizas. Aparecen formas superficiales como el lapiaz y formas internas que se reflejan en la superficie como son las dolinas y los manantiales.